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LA EMOCIÓN COMO CLAVE DEL APRENDIZAJE

Mentalidad expansiva, mentalidad perceptiva

La educación es una vía esencial para formar seres completos y conscientes. Las cosas verdaderas se aprenden por amor al aprender, por amor a la verdad, por deseo de saber, no por miedo a las calificaciones. Los maestros vocacionales enseñan con una actitud amorosa y estimulan profundamente al alumno despertando su buscador interior. Sin embargo, los sistemas educativos actuales están sometidos al paradigma racionalista, y es por ese motivo que muchos no saben lo que sienten, ni sienten lo que piensan.

Los sentimientos y las emociones son importante características propias del ser humano, que moldean y transforman su personalidad, su carácter, su autoestima, su visión del mundo de muy diferentes maneras.

En el proceso de aprendizaje, cada situación requiere una confirmación de su inteligencia, personalidad o carácter: ¿Tendré éxito o fracasaré? ¿Pareceré inteligente o tonto? ¿Seré aceptado o rechazado? ¿Me sentiré como un ganador o un perdedor? . .

Los científicos empiezan ahora a comprobar que la emoción es el interruptor de encendido y apagado del aprendizaje. Emociones como el miedo, la vergüenza, la frustración, vergüenza, melancolía, estrés pueden crear una barrera entre los estudiantes y sus propias capacidades de memoria y razonamiento.

El sistema límbico, localizado en la parte inferior del cerebro, interpreta el valor emocional de los estímulos entrantes. Dependiendo de su interpretación de los mismos, abre o cierra el acceso a la función cortical en las partes superiores del cerebro. Si percibe "peligro", cuando el sujeto se siente inseguro o ansioso, opera en modo de huída, no hay tiempo para pensar, los químicos fluyen hacia las sinapsis para cerrar el acceso a otras funciones cerebrales.

Los estudiantes a menudo piensan equivocadamente que tienen una memoria pobre, pero en realidad, son sus emociones los que les han saboteado.

Por el contrario, si el sistema límbico se siente "seguro" o "feliz", el cerebro se abre al conocimiento, la imaginación y la creatividad. Cuando los estudiantes se sienten seguros, un conjunto diferente de productos químicos fluye hacia las sinapsis, lo que les permite trabajar rápidamente y bien.

Amor, éste es el alma del genio.

- Mozart

Un fenómeno similar ocurre en el cerebro con respecto a la "mentalidad" del estudiante. La inteligencia no es fija, no importa cuántas sinapsis tenga una neurona, siempre tiene el potencial de crecer más y de fortalecer las conexiones entre ellas. Los estudiantes que comprenden este hecho tienen una mentalidad de "crecimiento", lo que lleva a un sentimiento motivador de empoderamiento. Los estudiantes en modo "crecimiento" hacen más esfuerzo para construir sus habilidades, viendo el fracaso como una parte natural del proceso de aprendizaje.

Por el contrario, los estudiantes con una mentalidad "fija" ven su nivel de inteligencia como inmutable. Ellos se preocupan principalmente de probar que son inteligentes - o esconder que no lo son. Por lo tanto, tienden a evitar situaciones en las que podrían fallar. No se recuperan bien de los retrocesos. Ellos prefieren las tareas que ya pueden hacer bien, evitando desafíos que podrían conducir a errores. Por ejemplo, un estudiante "bueno" puede alejarse de temas "duros" - tales matemáticas y ciencias - para preservar su estado "inteligente". 

Del mismo modo, los estudiantes que se les ha dicho que tienen un bajo coeficiente intelectual, o que han tenido un mal desempeño académico en el pasado, tienden a creer que están condenados al fracaso, y su nivel de motivación disminuye drásticamente.

Y ahora, ¿Cómo ponemos en práctica estos descubrimientos?

  • Propiciando un estado emocional positivo, respaldar el optimismo. 
  • Creando un ambiente en el cual los estudiantes se sientan seguros sobre sus propias habilidades y sean libres de cometer errores. 
  • Viviendo con alegría cada actividad.
  • Enseñando la mentalidad de crecimiento. Con una comprensión rudimentaria de la capacidad del cerebro de crecer, los alumnos son re-energizados para hacer un esfuerzo y sentirse más seguros en su potencial.
  • Alabando el esfuerzo por encima de la perfección. Todos los estudiantes progresan, y es clave valorar más esa mejora que el resultado final. El tipo equivocado de alabanza puede conducir a una mentalidad fija y desalentar el avance futuro.
  • Elogiando la inteligencia tanto como los errores, siempre y cuando haya un esfuerzo detrás de ellos.

Artículo "The Science of Learning, Part 3: How Emotion and Mindset Affect Learning", Envision Academy, Vienna, Virginia, Estados Unidos.

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